2016
Los primeros envíos pesados
Tres bicicletas adaptadas para un cliente de insumos de oficina en el microcentro. Aprendimos ahí que el cuadro, la parrilla y el freno no se eligen por catálogo: se eligen por lo que va a viajar arriba.
La historia de Bike Your Face Off no arrancó con una flota grande ni con un plan de negocios cerrado. Empezó con dos bicicletas eléctricas, un cliente corporativo que necesitaba entregas puerta a puerta en microcentro y la decisión de no tercerizar el mantenimiento. Desde entonces cada etapa dejó una práctica concreta: cómo se dimensiona una flota, qué se revisa antes de cada turno y qué se aprende cuando una ruta densa se rompe a mitad de jornada.
Arrancamos con dos unidades eléctricas y un cliente del rubro legal que necesitaba mover documentación sensible entre oficinas del corredor porteño. La operación era manual: rutas escritas a mano, recambio de baterías en el local y un solo mecánico a cargo del service. Ese primer año sirvió para entender que en mensajería corporativa la puntualidad pesa más que el volumen.
Con la flota en seis unidades, tercerizar el mantenimiento dejó de tener sentido. Armamos un taller interno con calendario por kilometraje y por horas efectivas de uso: frenos, transmisión y sistema eléctrico revisados cada cierta cantidad de ciclos. El protocolo bajó las paradas imprevistas y permitió comprometer ventanas horarias más ajustadas con cada cliente.
La demanda de entregas privadas creció y las rutas improvisadas empezaron a mostrar sus límites. Reorganizamos la planificación por agrupación de paradas y puntos de consolidación, con reasignación dinámica cuando entraba un pedido urgente. Aprendimos a leer los tiempos muertos al cierre del día para ajustar la semana siguiente, en lugar de corregir sobre la marcha.
Sumamos vehículos comerciales ligeros para tramos donde la e-bike no era la opción más eficiente, y mantuvimos las bicicletas eléctricas en el corazón de la operación urbana. La flota mixta nos obligó a estandarizar criterios de asignación: qué tipo de envío va en cada unidad, cómo se rotan los turnos y qué margen se deja para imprevistos mecánicos.
Publicamos lo que aprendimos en una década: criterios de dimensionamiento de flota, calendarios de service y métodos de secuenciación de paradas. La idea es que otras empresas de logística urbana no tengan que repetir nuestros errores. Seguimos ajustando el protocolo con cada operación nueva que entra.
No empezamos con un plan de negocios. Empezamos armando bicis para mensajeros que necesitaban aguantar jornadas de ocho horas con carga real. Esa experiencia de taller es la que hoy sostiene cada flota que sale a la calle.
2016
Tres bicicletas adaptadas para un cliente de insumos de oficina en el microcentro. Aprendimos ahí que el cuadro, la parrilla y el freno no se eligen por catálogo: se eligen por lo que va a viajar arriba.
2018
Incorporamos las primeras unidades con motor central y batería intercambiable. El cambio no fue estético: pasamos de rutas de seis kilómetros a recorridos de veinte sin que el mensajero llegara fundido al último domicilio.
2020
Dejamos de depender de talleres externos. Armamos un calendario de service por kilometraje y horas de uso, con revisión de transmisión, frenos y sistema eléctrico antes de cada rotación de turno.
2022
Empezamos a trabajar con puntos de consolidación y reasignación de paradas cuando aparece una entrega urgente. Menos vueltas en vacío, ventanas horarias más honestas con cada cliente corporativo.
2024
Hoy coordinamos flotas para empresas privadas en varios corredores urbanos. Seguimos midiendo lo mismo que el primer día: cuántas entregas sostiene una unidad sin forzar al mensajero ni al equipo.
Cada etapa dejó una decisión concreta sobre la mesa: qué se repara en taller propio, qué se terceriza y qué no se negocia con el cliente. Esa es la parte de la historia que todavía nos ordena el trabajo diario.
Estas aclaraciones aplican a toda la operación corporativa de Bike Your Face Off y a los acuerdos firmados con clientes privados en Argentina. Cuando una cláusula del contrato contradiga lo que sigue, prevalece el documento firmado.
Alcance del servicioTrabajamos exclusivamente con empresas privadas: mensajería, retail, distribución de última milla y servicios que necesitan mover paquetes dentro de zonas densas. No operamos rutas personales ni entregas a domicilio fuera de un contrato corporativo vigente.
Definición de flotaCuando hablamos de flota nos referimos al conjunto de bicicletas eléctricas industriales asignadas a un cliente, con sus baterías, cargadores y repuestos asociados. Una unidad suelta alquilada por jornada no se considera flota ni accede a las condiciones de mantenimiento programado.
Mantenimiento y responsabilidadEl plan preventivo cubre frenos, transmisión, sistema eléctrico y revisión de cuadro según kilometraje y horas de uso. Los daños por siniestro, uso indebido o manipulación de componentes fuera del taller autorizado quedan fuera de la cobertura y se presupuestan aparte.
Rutas y ventanas horariasLa optimización de rutas se planifica sobre los puntos de entrega que el cliente informa por escrito. Cambios de dirección, ventanas horarias o volúmenes que lleguen con menos de un día de anticipación se reasignan según disponibilidad y pueden alterar el orden previsto de las paradas.
Datos operativosLos registros de recorrido, consumo de batería y tiempos de entrega se usan para ajustar la planificación y reportar al cliente. No se comparten con terceros ajenos al contrato ni se utilizan para fines distintos a la operación logística acordada.
Vigencia y transiciónAl finalizar un contrato, la flota se retira en un plazo acordado y el cliente recibe el historial de mantenimiento de cada unidad. Las condiciones de continuidad, ampliación o reducción de flota se negocian antes del cierre del período vigente, no después.
La diferencia no está en la ficha técnica de cada bicicleta eléctrica, sino en cómo se sostiene la operación cuando el cliente corporativo exige una ventana horaria cerrada. Trabajamos con flotas dimensionadas por turno real, no por catálogo: autonomía medida en el corredor donde se reparte, carga útil verificada con el peso que mueve cada mensajería y un plan de recambio de baterías que evita que un vehículo quede fuera de servicio a mitad de jornada.
Otra diferencia concreta es el mantenimiento. En lugar de esperar la falla, programamos revisiones por kilometraje y por horas efectivas de uso, con chequeos rápidos al cierre de cada turno. Eso reduce las paradas imprevistas y permite comprometer rutas con fechas firmes. Los equipos que ya operan con nosotros valoran que el service no interrumpa la entrega del día siguiente.
También pesa la trazabilidad. Cada unidad tiene un historial de intervenciones, consumo y rendimiento por ruta, así que cuando hay que sumar un cliente nuevo sabemos qué tipo de vehículo asignar sin sobredimensionar la flota. Si querés ver cómo se aplica esto en un caso real, podés leer el análisis de una flota eléctrica para mensajería corporativa o revisar el calendario de mantenimiento preventivo que usamos como referencia.
No trabajamos solos. Talleres, proveedores de componentes y operadores logísticos acompañan cada flota que sale a la calle. Estas son las alianzas que hacen posible que una empresa privada delegue su última milla sin perder control sobre horarios ni trazabilidad.
Service de frenos y transmisión para flotas eléctricas en el corredor norte del Gran Buenos Aires. Atienden por turno cerrado para no interrumpir la jornada de reparto.
Provisión y recambio de packs de litio con trazabilidad por número de serie. Cada unidad que entra a una flota queda registrada con su ciclo de carga.
Operador de consolidación para entregas privadas en zona sur. Coordinamos ventanas horarias y reasignación de paradas cuando aparece un pedido urgente.
Stock permanente de cubiertas, cámaras y componentes de desgaste para vehículos comerciales ligeros. Despacho en el día dentro del radio operativo.
Análisis de rutas y tiempos de ciclo para empresas que recién arman su flota. Nos aportan datos de tránsito reales por franja horaria.